El camino es la educación, consideraciones epistemológicas

¿Qué es la educación?, ¿Cuál es su papel en la construcción social de la realidad?, son preguntas que surgen del axioma inaugural del proyecto político: “El camino es la educación”, situar estas las preguntas en la órbita ideológica es la tarea del presente trabajo con los cuatro marcadores de contexto que enmarcan nuestra propuesta política.

Vivimos tiempos agitados, el fracaso del mayo francés de 1968, la caída del muro de Berlín, evidencia las tensiones entre posturas ideológicas donde “El orden de los factores sí altera el producto”, del racionalismo puro hegeliano, de la identidad entre lo real y lo racional se expresa su frase: “Todo lo real es racional, todo lo racional es real”, la primera parte, como lo expresa Fukuyama en su libro “El fin de la historia y el último hombre” de 1992, es el caballo hegeliano de derecha: “Todo lo real es racional”, esto es, que los juegos de la oferta, la demanda y la competencia son procesos lógicos y necesarios, por tanto racionales y son entonces constitutivos de la realidad; la segunda parte del panlogismo hegeliano, “Todo lo racional es real”, sería el caballo hegeliano de izquierda, que significa que el pensamiento lógico es real, esto es, que coincide con la realidad, el pensamiento es la realidad.

Cuando decimos que son 4 marcadores de contexto los que definen nuestro proyecto político, es porque interactúan articulando la educación y su relación con el conocimiento y el saber, con la ética, a través de la formulación en el tiempo/espacio, que preferimos denominar crono/topo, en la operación Chomsky, como parte de la Teoría de la Relatividad de Einstein, de naturaleza cualitativa y cuantitativa respectivamente, inmersas en las preguntas que podemos hacer sobre la educación, ¿Qué?, donde nos preguntamos por un listado de prioridades humanas, sociales y productivas; ¿Por qué?, no tiene limitación ni necesita justificación, su cause, la sociedad misma, la sociedad necesita una educación cuya fuente brote de la misma ética, que no limiten el proceso educativo, no podemos reducirlo ni al estereotipo productivista ni al academicista, surge de los procesos sociales integrales y sustentables; ¿Para qué?, tiene un sentido práctico, la educación, busca responder interrogantes, solucionar necesidades, conectar los anhelos y esperanzas de los seres humanos, la educación tiene que insertarse en el mundo de la vida social de los pueblos, tiene implicaciones sociales, políticas y económicas y constituye una conciencia social de nuestros derechos y deberes ciudadanos; y finalmente el ¿Cómo?, que son las aplicaciones lógicas y metodológicas idóneas en la resolución de las precedentes preguntas, en el cual inscribimos el programa de gobierno.

“La realidad no existe, la estamos construyendo”, sobre la base de reafirmar toda decisión en las preguntas y en las necesidades que plantea la historia presente, con retrospectiva para las lecciones aprendidas y prospectiva para visualizar el mundo posible a partir del acontecimiento puro que sucede en el tiempo presente, ya que pasado y futuro son sólo simulacros de la acción. Nótese que ya no hablamos aquí, por ejemplo, del tiempo lineal de Francis Bacon, superando el racionalismo; aquí una acción teje y entreteje una red de acontecimientos infinitamente limitados o ilimitadamente finitos, tal y como lo describiera el doctor en filosofía de Paris VIII, Edgar Garavito (QPD), desde Deleuze la tensión entre el Kronos y el Aión en “La Lógica del Sentido”.  

Sobre esta base deontológica, este campo de visión, interrelacionamos la praxis política, entendiendo que existe una articulación, desde lo kantiano, entre la sensibilidad como determinación espacio temporal por medio de la cual los objetos nos son dados, eje estético-intuitivo que despierta la sensibilidad y el entendimiento como relación conceptual, facultad por medio de la cual pensamos los objetos y los fenómenos, eje lógico-discursivo, donde una cosa es lo que se piensa, (cogito), y otra, lo que existe, (sum), de naturaleza distinta y unidas por la voluntad de la acción, entre el deber ser y el querer ser, voluntad de poder que desde Schopenhauer, de alguna manera, piensa la dualidad situada en el intermedio del sujeto particular y colectivo, por eso tiene sentido hablar de desarrollo humano y desarrollo social, porque asumimos la heterogeneidad del sujeto particular en sus múltiples sentidos y la pluridimensionalidad social en su articulación con el crono/topo; una tensión entre la armonía pura que propone lo bello, frente a lo que los opone, lo sublime.

Con la analítica de lo sublime, adecuamos la ecuación a la diferencia, el pluralismo, “somos emociones que caminamos”, en términos generales, plantea un sujeto que atraviesa el espacio tiempo en un punto intermedio entre el sujeto individual y el sujeto colectivo, el cual está determinado por un sujeto particular o singular ubicado en particularidades o singularidades contenidas a su vez en las realidades colectivas. Es un sujeto político en el umbral de lo individual y lo colectivo, que desde el quiebre kantiano de lo sublime, en la Crítica del Juicio, permite un sujeto que habita en el mundo de los conceptos, de las formas a la vez que atraviesa el mundo de las ideas, en términos kantianos, de aquello que aún aparece impreciso ante los conceptos, dualidades entre lo que expresamos y lo que manifestamos, entre lo que decimos y lo que vemos, entre las singularidades y las particularidades, entre lo singular y lo colectivo.

Bajo la precedente operación, llegamos al marcador de contexto: “Todo se produce en la interacción”, la acción se convierte en acontecimiento, el acontecimiento es la realidad, suma de relaciones, de emociones, de la interacción del pensamiento con lo real, de la interacción de los seres humanos entre seres humanos, del ser humano con la naturaleza. Establecida la operación en las conexiones del saber, de las dos vertientes de saber, la sensibilidad a partir de la doctrina trascendental de los sentidos y el entendimiento, a partir de la doctrina de la lógica trascendental en la formación historia de un saber constituido y constituyente compuesto por lo decible y lo visible, por el pienso y el existo articulados por el poder, donde se materializa la realidad, y no de otra manera, fíjese por ejemplo, el sujeto intersubjetivo de la acción comunicativa de Habermas convierte al sujeto en abstracción discursiva, y la búsqueda, esta planteada para la concreción de las realizaciones colectivas espacio temporales.    

“Trabajamos sentidos y significados”, advirtió Wittgenstein, ética y estética son uno y son lo mismo, atravesamos campos de visión; el descubrimiento de lo sublime como categoría estética abrió la posibilidad de la diferencia, con ello las puertas del sentido y el sinsentido, donde tiene sentido, en un tiempo espacio determinado, algo, esto es, que algo puede tener sentido aquí y no allá, algo puede ser consumible aquí y allá simplemente expresable, lo que denomina Delueze, las dualidades del lenguaje, el siguiente ejemplo nos aproxima al concepto:

«Creía ver un elefante, /un elefante que tocaba el pífano; / mirando mejor, vio que era / una carta de su esposa. / De esta vida, finalmente, dijo, / siento la amargura…

Creía ver un albatros / revoloteando en torno a la lámpara; / mirando mejor, vio que era / un sello de diez céntimos. / Debería volver a casa, dijo, / las noches son muy húmedas…

Creía ver un silogismo / demostrando que él era Papa; / mirando mejor, vio que era / un pedazo de jabón de mármol. / ¡Dios mío, dijo, un hecho tan funesto / consume toda esperanza! »

Sentidos y significados en el tiempo espacio: educación, educación, educación; la comprensión del mundo como un sistema entrelazado de sentidos y significados que expresan y manifiestan la vida permanentemente, las combinaciones, como precedentemente las anunciamos, infinitamente limitadas, e ilimitadamente finitas, la construcción social de la realidad, nuestra responsabilidad, existe la realidad en la dimensión de nuestras propias realidades y lógicas discursivas, donde la creación de la realidad política es un acto supremo de voluntad que se debe a la autoconciencia y a la autoresponsabilidad libre, esto desde la tercera antinomia de la libertad kantiana, la libertad no puede sino causarse así misma, con un carácter ineludiblemente ético.  

“El camino es la educación”,  cuatro marcadores de contexto que explican el impacto de la educación en la búsqueda de soluciones a los actuales e inminentes problemas contemporáneos en sus múltiples interacciones mediante la interpretación de nuestra sociedad, sus sueños, realidades, y anhelos, comprensión del momento actual que vive la humanidad en el territorio. 

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Un comentario sobre “El camino es la educación, consideraciones epistemológicas

  • el 21 septiembre, 2015 a las 5:04 pm
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    Construcción de sentidos y significados, es la metáfora que cruza el sendero de la educación, como otrora fuera “Cogito ergo sum”, que dominó la modernidad, hoy dos entidades diferentes en la nueva realidad conceptual para entender el mundo y sus relaciones.

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