El futuro que queremos

Ad portas de cumplirse el plazo establecido para el cumplimiento de los Objetivos de  Desarrollo del Milenio –ODM- adoptados en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas celebrada en Nueva York en el año 2000 y vigentes hasta este año, si bien es cierto, en términos generales se han realizado avances importantes en la consecución de sus metas en materia de erradicación de la pobreza extrema y el hambre,  enseñanza primaria universal, Promoción la igualdad de género y la autonomía de la mujer, mejorar la salud materna, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y Fomento de una asociación mundial para el desarrollo; un claro ejemplo de ello es que 13 años transcurridos desde el inicio del milenio se ha dado la más rápida reducción de la pobreza en la historia de la humanidad: hay 500 millones de personas menos viviendo por debajo de la línea de pobreza internacional establecida en $1.25 dólares al día. Las tasas de mortalidad infantil han disminuido en más de un 30%, este avance sin precedentes ha sido impulsado por una combinación de crecimiento económico, mejores políticas y el compromiso global con los ODM.

Ante la inminente necesidad de refundar los ODM con la inmensa responsabilidad de poner fin a la pobreza extrema en todas sus formas y establecer los pilares de una prosperidad sostenida, para todos de manera práctica en temas como el hambre, agua, recogida de basuras, educación y atención médica, en donde la globalización se convierta en una fuerza positiva y sostenible, para todos los habitantes del mundo en esta generación y en las generaciones del futuro, que busque la distribución de sus beneficios de manera equitativa y  sin ningún tipo de exclusiones.

Para el caso del Huila, la implementación de los ODM, de acuerdo al informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD- en materia de necesidades básicas insatisfechas aún existen municipios como Nátaga que tiene un porcentaje muy significativo (66,8%); en materia de analfabetismo funcional, en algunos municipios del departamento los indicadores están por debajo de la media nacional.  En cuanto a la equidad de género, se debe considerar que ello implica abrir posibilidades a las mujeres en las diferentes políticas del estado en lo cual no se han logrado metas establecidas en la normatividad vigente. En materia de salud, especialmente de mortalidad infantil, salud sexual y reproductiva los esfuerzos deben redoblarse ya que los índices aún son altos en algunos municipios en relación al promedio del país. En el tema ambiental se pueden observar varias falencias, dentro de ellas el manejo de residuos sólidos en donde aproximadamente el 44% de los municipios no cuentan con cobertura para este fin; el desequilibrio ambiental creciente al norte del Departamento que hace disminuir la producción agrícola, entre otras problemáticas relacionadas.

En materia productiva y competitiva, la cual está directamente asociada a las carencias sociales existentes, tenemos una precaria ejecución de la agenda Interna para la productividad y Competitividad -31%-, esto debido principalmente a que a partir del 2005 año de su formulación, no se establecieron las bases sólidas –por ejemplo en infraestructura, logística, etc.- para lograr su acorde desarrollo, existiendo evidente vacío; de igual manera se omitió la formulación de indicadores para su seguimiento, monitoreo y evaluación. Estas falencias se reflejan en la ubicación del departamento en el puesto 16 entre 22 estudiados en el Índice Departamental de Competitividad elaborado por el Consejo Privado de Competitividad en el 2014, 5 puestos más abajo que en el 2013.

Por estas razones es un deber de los equipos políticos, teniendo en cuenta la próxima contienda electoral, pasar de la formulación a la materialización de los diferentes planes, programas y proyectos existentes, los cuales sin excepción deben contemplar enfoques incluyentes, basado en políticas que garanticen el desarrollo económico, social, la paz, la seguridad, la sostenibilidad medioambiental con la educación como eje trasversal a todos, en el marco de una agenda que dé respuesta a las aspiraciones de todos de vivir en un mundo sin miedo y sin carencias.

Es necesario hoy hacer una evaluación del papel de los gremios y de sus representantes ya que evidentemente de continuar por la actual senda sin innovar en las actuales prácticas los resultados serán los mismos con tendencia a empeorar.

Se requiere aterrizar de manera real a las bases de la sociedad las propuestas de innovación social con el fin de lograr una conexión entre el crecimiento económico y el bienestar social, sin desconocer nuestra inevitable inmersión en un mundo globalizado en donde se exigen mayores esfuerzos en la aplicación de la ciencia, la tecnología, la apropiación social de las TICs, la inteligencia de mercados o competitiva, el emprendimiento social, la disponibilidad y facilidad de acceso a la financiación, incentivando la inversión, reconociendo nuestras ya identificadas nuestras capacidades y ventajas comparativas, entre otras.

Carlos Julio González Villa, candidato a la Gobernación del departamento del Huila por fortuna para el resto de sus coterráneos, tiene claras las necesidades del departamento y conoce los desafíos que este afronta hoy, por lo cual plantea cambios transformativos que buscan de manera complementaria aumentar la prosperidad económica y el desarrollo humano, con la educación como eje trasversal para superar la inequidad y las brecha sociales

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