El Huila, un sentimiento y un ideal

Nos han preguntado, desde que inició esta campaña, cuáles han sido los motivos individuales que nos han impulsado a aspirar a la Gobernación. Esta pregunta ha sido imposible de responder. Nuestro proyecto no puede ser, por ningún motivo, cosa de uno, sino eminentemente un sentimiento colectivo. Por un elemento sencillo: nuestro trabajo no se fundamenta en el concepto individualista de sostener el poder a toda costa. Por el contrario, creemos que formando una legión de líderes, personas capaces, con visión de progreso y capacidad administrativa, el Huila tendrá como único camino el éxito y la renovación positiva de todos sus elementos productivos.

De tal manera, el norte de nuestra propuesta acota un ideal específico: Un sentir amoroso por la tierra en la que nacimos; un compromiso con nuestros padres, hermanos e hijos. Todos somos uno, desde el buen hombre que labra la tierra en nuestras montañas al inicio de la alborada, hasta el citadino que sale de casa a bordo de su vehículo buscando conseguir el sustento para alimentar a su familia.

Es utópico creer que el departamento del Huila logrará mejorías a partir de la disolución y la discordia entre nuestra gente. La división, en cualquier esfera de nuestra realidad, es el camino ideal para el subdesarrollo y la pobreza. Solamente el trabajo conjunto, de todos y cada uno de nosotros, señalará el andar hacia la prosperidad, hacia el triunfo social. Una mejor región sí es posible. El cambio no requiere de la inversión de inmensos capitales de dinero, sino del empoderamiento de nuestra tierra, compromiso de lucha, y una meta fija por la cual todos estemos dispuestos a trabajar día a día.

La dignidad opita deberá ser restaurada, y solamente nosotros, como una sola raza, podremos lograrlo. Es hora de acabar los tiempos en los que la burocracia desbordada, la apetencia de unos pocos queriéndose engullir los recursos de todos, y la marrullería politiquera, hacían estragos con nuestros recursos humanos, naturales y económicos. La corrupción vivirá perene en los gobiernos siempre que sus ciudadanos estén dispuestos a soportarlo. No podemos seguir pretendiendo que la mejoría a todos nuestros males llegue por obra y gracia divina, o por medio de falsos “mesías” que vendan promesas imposibles, o panaceas infecundas. El progreso depende de todos nosotros, del gobierno regional, sí, pero también del agricultor, del transportador, del docente, del joven estudiante y del pensionado, de la ama de casa, del tendero, del médico, del comerciante, del obrero, del artista, del mecánico y del alto ejecutivo, del adinerado y del menos favorecido.

Nuestra propuesta no puede ser perfecta, ni tampoco devendrá una tierra con ríos de vino y caminos de oro al terminar nuestro cuatrienio, pero sí es una propuesta seria, sensata y responsable. Tenemos cómo soportarla técnica y humanamente. Contamos con personas especializadas a la hora de concebirla y prepararla, así como también las tendremos para desarrollarla en favor de toda nuestra comunidad huilense. Como garantía única de nuestra calidad administrativa exponemos nuestras credenciales profesionales, éticas y morales. Este no es un trabajo egoísta propiciado por unos pocos buscando llenarse los bolsillos a costa de la desgracia ajena. Este es un camino que decidimos transitar a pesar de conocer muy bien todos sus obstáculos, pero que estamos seguros, servirá de impulso para que todos aquellos incrédulos a los que la abulia y la resignación negativa los consume, entiendan que la libertad del ser humano solo será viable cuando este se dé cuenta que en su mente y en su espíritu se encuentran las llaves para librarse de sus propias ataduras.

Hermano huilense, permítanos trabajar junto a usted y su familia para conseguir un progreso equitativo. Pero por favor, entienda que su responsabilidad con el Departamento no se termina a la hora de depositar un voto en la urna.  Su responsabilidad existe en cada uno de sus actos, así como en cada uno de los nuestros. Debemos expandir la idea de que solamente unidos alcanzaremos grandes resultados, que día a día deberán ser forjados. Aún ante las adversidades, ante los problemas y las desilusiones, este proyecto no se visiona para un período de cuatro años, sino que va más allá y se idealiza como un proceso de décadas. Buscamos llegar no al bolsillo de las personas, sino a su razonamiento y su buen criterio. Hagamos crecer juntos al Huila, todos, los unos y los otros, los otros y los unos. Somos hermanos, hijos de una misma madre, de una misma tierra que amorosa nos ha parido y que necesitada espera que velemos por ella. Le invitamos para que sea nuestro soporte, nuestro estandarte y nuestra fuerza.

Juntos alcanzaremos la anhelada prosperidad.

Memo

 

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