Promoción y prevención de la salud para los de a pie: un reto impostergable para un Huila saludable

En pasados días acudí al sistema de salud quizá por simple ojeriza. Me habían contado que todos padeceríamos de lo mismo al ir al sistema de salud: todos recetados o formulados con ibuprofeno, acetaminofén y quizá algún antiácido, por un dolor de oído o de estómago o de una cefalalgia crónica o dolor agudo del húmero o de diabetes o de asma o de hepatitis o una ataxia telangiectasia o de una angina de pecho, cardiopatía isquémica. Yo siempre me he sentido mejor cuando voy al veterinario.

Fui a que me examinaran el sistema digestivo. ¡Cual la sorpresa del galeno!, cuando me pregunto sobre la sintomatología de mis padecimientos, yo sin inmutarme le dije que ninguno. Él me preguntó el por qué de saturar y congestionar el sistema; le dije que simplemente tenía 50 años y quería saber simplemente cómo estaba. Su juramento hipocrático se hizo evidente, me sugirió que le diera algún síntoma para mandarme a tomar unos exámenes. ¡Cuál nuestra sorpresa!: de la endoscopia resultó que tenía una esofagitis con presencia de una hernia hiatal por deslizamiento con desarrollo de  esófago de Barrett; una anemia megaloblástica y gastritis atrófica y finalizando con el temido helicobacter pylori, bacteria que infectaba mi apreciado epitelio gástrico.

Gracias a este generoso doctor, cuyo nombre omito, por obvias razones, me pude hacer el tratamiento para el silencioso enemigo que no se evidenciaba sintomatológicamente y que ante el sistema no tenía. Todo esto me llevó a reflexionar sobre la promoción de la salud, como un cúmulo de actividades, de  procesos que me permitieron incrementar el control sobre mi salud. Y es que en concordancia con la Carta de Ottawa de 1986 y parafraseándola, la promoción de la salud consiste en proporcionar a la gente, -a nosotros los de a pie o los de a caballo o moto y, claro, también a los de buseta y a los de carro-, los medios necesarios para mejorar nuestra salud y que podamos ejercer un control sobre la misma. Con unos espacios de acción que propone, la mismísima Carta de Ottawa que son: construir políticas públicas saludables, crear ambientes que favorezcan la salud, desarrollar habilidades personales, reforzar la acción comunitaria, reorientar los servicios de salud.

Y es que debemos ser incisivos en la educación para la salud, educación para la vida, en la implementación de programas de promoción de la salud, orientados a diversas enfermedades y problemas específicos de personas o grupos de riesgo. Ante la incidencia y prevalencia de la problemática en salud, ocasionada por enfermedades prevenibles, se sugiere como parte del problema solucionar brindar la información suficiente para la detección temprana de tales padecimientos, la prevención de condiciones de riesgo y las atacar las malas prácticas individuales y hábitos colectivos con respecto al autocuidado de la salud. Definir las estrategias de Promoción de la Salud hacía la Salud en todas las Políticas, y posicionarlo como un reto para los gobiernos, sector privado, academia y sociedad civil.

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Un comentario sobre “Promoción y prevención de la salud para los de a pie: un reto impostergable para un Huila saludable

  • el 24 septiembre, 2015 a las 7:29 pm
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    Es cierto anda muy mal el sistema de salud en el Huila y en Colombia, conseguir una cita oportuna con un médico general se ha vuelto una odisea. Peor aún una cita con especialista. Y ni qué hablar de los exámenes de diagnóstico especializados o de una cirugía.
    Los pacientes pueden morirse en la puerta de un hospital esperando una atención médica. Y si no se quejan ante la Defensoría del Paciente, la Superintendencia de Salud o ponen una tutela, no logran la prestación de un servicio al que tienen derecho, por el que pagan (en régimen contributivo) y del que puede depender su vida.

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